lunes, 12 de noviembre de 2012

Autoexpresión - I

Las canciones a coro y las representaciones teatrales son medios
excelentes para perfeccionar el arte de expresarse. Además, tienen la
ventaja de ser trabajo de cooperación, en que cada participante
aprende su papel, y trata de desempeñarlo bien, no por el aplauso
para sí mismo, sino por el éxito de todo el grupo.
Nuestra especialidad de Artista se usa con el fin de inducir a los muchachos a expresar sus ideas gráficamente guiados por sus propias facultades de observación e imaginación, sin que traten de hacerse artistas y sin imitar a éstos. Estimulando al mozalbete a que dibuje, aunque sea de una manera tosca y rudimentaria, se le puede inducir a reconocer lo artístico en el color o en las líneas, y a darse cuenta de que hasta en un ambiente sórdido puede que haya luz y sombra, colorido y belleza. Otra fase algo más avanzada en su educación puede iniciarse instándolo a practicar la fotografía mental, es decir, a observar los rasgos de un paisaje, incidente o persona, fijándolos en su mente, y luego a reproducirlo en papel. 
Esto enseña a ejercitar la facultad de observación en grado máximo.
Personalmente, yo he descubierto que, mediante una práctica persistente, uno puede desarrollar cierta habilidad especial en ese sentido de una manera admirable, que también puede ser muy útil en diversas ocasiones.
Luego tenemos el ritmo: una forma de arte que se manifiesta con espontaneidad hasta en la mente menos adiestrada, exteriorizándose en poesía, música o ejercicios físicos. Proporciona cierto equilibrio y cierto orden que despiertan interés hasta en los salvajes, y aún podríamos decir especialmente en esos seres humanos que se hallan más en contacto con la naturaleza que los pueblos civilizados. En la forma de música, el ritmo, desde luego, es mucho más obvio y universal que en otras formas.
El canto de guerra de los zulúes, por ejemplo, cuando lo cantan cuatro o cinco mil guerreros a coro, es un modelo excepcional de ritmo, en una combinación de música, poesía y movimientos corporales.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Inteligencia

La observación y la deducción forman la base de toda la sabiduría humana. Por esto es inapreciable la importancia que tiene la facultad de observación y deducción para los ciudadanos jóvenes. Los niños tienen una facultad de observación que funciona con asombrosa rapidez; pero disminuye con el aumento de su edad, principalmente porque las primeras impresiones y experiencias cautivan su atención, pero ésta decrece a medida que se repiten aquellas. 
En realidad, la observación es un hábito hacia el cual se hace necesario adiestrar al muchacho; y la práctica del rastreo es un medio interesante para conseguir que lo adquiera. Y en cuanto a la deducción, ya se sabe que es el arte de razonar y colegir el significado de los detalles que se han observado. Por eso puede manifestarse que, cuando un muchacho forma el hábito de la observación y la deducción, indudablemente ha dado un paso importantísimo en el desarrollo de su carácter. Así también puede verse claramente lo mucho que representa el rastreo como recurso para la formación de dicho hábito. El rastreo en el campo y las conferencias acerca de su práctica son detalles que deben estimularse, como parte del adiestramiento en todas las Tropas de scouts. 
Además, la inteligencia y la ingeniosidad de los muchachos se desarrollan y se fortalecen considerablemente mediante prácticas, simulacros y ejercicios tales como el de orientarse por medio de mapas; y también observando marcas orientadoras en el campo, calculando alturas y distancias, anotando rasgos de personas, vehículos y reses; o representando los cuentos de Sherlock Holmes dramatizados en forma conveniente. Asimismo, el arte de la señalacién les aguza el ingenio, desarrolla su visión, y los induce a estudiar y a concentrar la mente. La enseñanza de los primeros auxilios también tiene cierto valor educativo. Durante las noches de invierno y en días lluviosos, el Jefe de Tropa podrá emplear el tiempo ventajosamente leyendo a los muchachos las principales noticias de actualidad publicadas en los periódicos, y ayudándolos a interpretarlas por medio de mapas, etc. 
Otro recurso excelente para inducir a los muchachos a estudiar, y a expresarse sin timidez ni apocamiento, es la preparación de representaciones teatrales con episodios históricos de la comarca en que viven.

Grupo scout “Baden Powell” celebra 45 años de fundación

“Baden Powell” celebró su aniversario 45 con una promesa de vida scout realizada por 50 jóvenes. La sede del grupo scout, que se encuentra en la avenida Manco Kapac, fue el escenario principal para el encendido de la fogata de promesa. “La fogata es un símbolo del grupo scout, por eso forma parte de nuestro acto central”, asegura el jefe del grupo scout Baden Powell, Nelson Mendoza. El evento se inició con una breve reseña histórica del grupo, en la que se mencionó a quienes fundaron el grupo scout el año 67. Entre ellos destacan Juan Vargas, Ignacio Soto, Max Vargas, Homero Bustos y Grover Ocampo. Además, en el evento participaron integrantes de la Red 412. Se trata de una asociación de “exscouts”, que perteneció al grupo. Por tal razón, el gerente de la Cooperativa Boliviana de Cemento, Industrias y Servicios (COBOCE Ltda), Fernando Quiroga estuvo presente. Quiroga se dirigió a los presentes y les recordó sus vivencias durante su permanencia en el grupo scout. Asimismo, Nelson Mendoza anunció que la Red 412 se encarga de elaborar proyectos de ayuda social. HISTORIA En sus inicios (año 1967) el grupo contaba con 17 integrantes y tres jefes scout. Sin embargo, según datos del grupo, se sabe que más de 3.450 personas pasaron por “Baden Powell”. Además, grandes autoridades del escultismo nacional y distrital se iniciaron en las filas de este recinto, tal es el caso de Juan Vargas, quien fue fundador, abogado y oficial de la Policía Nacional; Juan Carrillo, sociólogo y excoordinador de la Organización Panamericana de Salud, en Cochabamba. TALENTO La noche estuvo amenizada por actos de baile a cargo de los integrantes del grupo scout. Y para concluir el evento central se realizó la promesa scout.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Especialidades - II

En esa forma, un Jefe de Tropa comprensivo y concienzudo, que ha hecho un estudio psicológico de sus muchachos, puede poner ante algunos ciertas dificultades estimulantes, de manera que los torpes disfruten de un comienzo equitativo al lado de los más inteligentes. Y el muchacho apocado y tímido, cuya obsesión de inferioridad se debe a los fracasos numerosos que ha sufrido, pueden facilitársele los primeros triunfos con el fin de inducirlo a intensificar sus esfuerzos. 
Si trata de hacer algo, no importa cuál sea la tosquedad de su trabajo, el examinador debe concederle una Especialidad; y esto generalmente le dará el estímulo para continuar ejercitándose hasta que gana más Especialidades, y por último se hace normalmente capacitado. El examen para conferir insignias no es de competencia, sino sencillamente una prueba del esfuerzo individual. Por tanto, el Jefe de Tropa y el Sinodal tienen que trabajar en estrecha armonía, juzgando separadamente cada paso por sus méritos, y aquilatándolo todos para saber cuándo deben ser generosos y cuándo deben ser estrictos. Algunos opinan que los muchachos tienen que llenar el máximum de ciertos requisitos antes de considerárseles merecedores a ostentar una Especialidad. 
Eso está muy bien en teoría; y con ese método se consigue que unos cuantos muchachos adquieran gran eficacia; pero nuestro propósito es lograr que todos se interesen. El Jefe de Tropa que al principio pone a sus muchachos ante una valla sobre la cual pueden pasar fácilmente, los verá salvándola con entusiasmo y confianza en sí mismos; pero si los pone ante una tapia de piedra, demasiado alta, los verá intimidarse, y ni siquiera intentar saltarla. Sin embargo, nosotros no recomendamos el otro extremo, es decir, el que Consiste casi en regalar las Especialidades a cuantos demuestran haber adquirido cualquier conocimiento insigniticante de las labores asignadas. Realmente se trata de un asunto en que los examinadores deben usar su juicio y discreción, siempre teniendo en mente los propósito fundamentales. Indudablemente, siempre existirá el peligro de que muchos anden a caza de gangas, tratando de conseguir Especialidades con facilidad y sin merecerlas. Nuestro propósito es convertir a los muchachos en ciudadanos concienzudos alegres, sensatos e industriosos, y no en individuos vanidosos y petulantes. 
El Jefe de Tropa debe estar siempre alerta, para reprimir la cacería de insignias, y averiguar cuál es el cazador de gangas y cuál es el trabajador entusiasta y serio. En otras palabras, el éxito del sistema de Especialidades depende mayormente del mismo Jefe de Tropa, y de la forma en que él lo dirija.

Especialidades - I

El propósito de las insignias conferidas como reconocimiento de habilidad estriba en la idea de despertar interés por las aficiones o trabajos mecánicos, uno de los cuales puede que algún día se convierta en una profesión, o por lo menos evitará que el muchacho se sienta desorientado al aventurarse solo por el mundo. Las insignias son sencillamente incentivos para los muchachos, ofrecidas con el fin de que adopten aficiones u ocupaciones; y para conseguir que progresen en sus labores. Ante otras personas, son una prueba de que el muchacho ha hecho eso y su propósito no es demostrar que quien las ostenta es maestro en el oficio en que se ha iniciado. 
Si alguna vez intentamos hacer del Escultismo un sistema formal de instrucción seria, en eficiencia, se perdería todo el valor y el quid del adiestramiento a que nos dedicamos y correríamos el riesgo de inmiscuirnos en el trabajo de las escuelas careciendo de los expertos indispensables. 
Nosotros deseamos encarrilar a TODOS nuestros muchachos, dándoles impulso progresivo en el curso de su desarrollo espontáneo y no mediante una instrucción objetiva obligatoria. 
Pero el fin del sistema de Especialidades en el Escultismo es también darle al Jefe de Tropa un instrumento con que pueda estimular e inducir a los scouts a dedicarse a las aficiones que puedan ayudarlos en la formación de su carácter y en el desarrollo de su destreza. 
Es un instrumento que, utilizado inteligentemente, puede inspirar ambición y esperanzas aún a los más torpes y a los más apocados, quienes en otra forma quedarían rezagados muy pronto, y tal vez desesperanzados e inútiles en las luchas de la vida. Por esta razón, no se definen las normas de habilidad. 
Nuestro método de conferir insignias no se basa en el ascenso a cierto nivel de habilidad, sino en el ESFUERZO QUE HACE CADA MUCHACHO CON EL FIN DE ADQUIRIR CONOCIMIENTOS O DESTREZA. Esto pone a los más torpes o desesperados y a los más inteligentes o aventajados en el mismo nivel de posibilidades y oportunidad.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Prácticas iniciales

El primer paso para conseguir que un scout se dedique a las obras manuales puede darse con mayor facilidad en el campamento que en cualquier otra parte. En la práctica de edificar chozas, derribar árboles, construir puentes, improvisar utensilios, levantar carpas, tejer alfombras y esteras en los telares del campamento, etc., los muchachos adquieren las nociones elementales y se inician en las artes mecánicas, mientras descubren que dichas tareas tienen considerable utilidad en cuanto a las comodidades de la temporada de campamento. Después de haber comenzado así, les interesará mucho continuar en la práctica de sus aficiones, durante las noches de lluvia o de frío. Y será para ellos un aliciente significativo al darse cuenta de que han de recibir algún reconocimiento, cuando se les confieran insignias por su pericia, o cuando ganen algún dinero por el trabajo bien hecho que puedan vender. Así, paso a paso, se convierten pronto en trabajadores enérgicos y entusiastas.

jueves, 8 de noviembre de 2012

ARTES MANUALES Y DESTREZA

¿En qué forma? Naturalmente, lo primero que se nos ocurre, con respecto a eso, es pensar en las Especialidades de artes manuales. Pero debe recorcordarse que, aunque decimos artes manuales, aquilatadas al reflejo de nuestras normas, son algo más que aficiones y parte integrante del sistema que nosotros empleamos para orientar a los muchachos por medio de un comienzo fácil. Estas aficiones luego se convierten en algo más aproximado a las especialidades, como adiestramiento vocacional para scouts de primera clase. 
Mientras tanto, las aficiones o pasatiempos tienen su valor propio. Son labores en que un muchacho aprende a emplear sus manos y su cerebro, así como empieza gradualmente a derivar del trabajo. 
Y es posible que, en el caso de algún muchacho, sigan siendo sus aficiones por muchos años, mientras en otro sean tal vez el paso inicial hacia una de las artes mecánicas que se conviertan luego en su profesión u oficio permanente. Sea como fuere, el muchacho que las practica no estará tan expuesto como antes a convertirse más tarde en disipador. Porque las aficiones son un antídoto contra las artimañas de Satanás. 
Pero, sin la ayuda de ciertas cualidades, las aficiones o artes manuales carecerán de la virtud de orientar al muchacho hacia una profesión. Por eso, el artífice debe tener disciplina. Tiene que adaptarse a las indicaciones del jefe o director y al ambiente de sus compañeros de trabajo. Tiene que mantenerse formal, serio, eficiente y dispuesto. 
Además, necesita energía; y ésta depende de su caudal de ambición, destreza, ingeniosidad y salud. Ahora ¿en qué forma utilizamos nosotros ese recurso en el adiestratamiento de los scouts?