miércoles, 7 de noviembre de 2012

DE SCOUT A CIUDADANO

ARTES MANUALES Y DESTREZA
El muchacho que demuestra iniciativa es el que será elegido para recibir la distinción.
En esta época se nota, como siempre se ha notado, un desperdicio lamentable de recursos humanos. Esto se debe principalmente a los errores de adiestramiento. A la mayor parte de la juventud no se le inspira el amor al trabajo. Aun cuando a los muchachos se les enseñan oficios o métodos mercantiles, y se desarrollan en ellos las cualidades necesarias para el éxito en diversas profesiones raramente se les muestra la forma en que pueden emplear su habilidad con el fin de forjarse una carrera, ni se enciende en ellos la llama de las ambiciones nobles y elevadas. Por eso, con demasiada frecuencia encontramos clavijas cuadradas en agujeros redondos. 
Nadie sabe, con exactitud, en dónde se halla el error; pero es indiscutible que tal es la situación. Consecuentemente, los muchachos que no tienen la disposición natural de orientarse quedan abandonados al garete, y se convierten en disipadores o en rémoras de la sociedad. Llevan en sí mismos su propia miseria. Se convierten en carga para el estado y muchas veces en peligros para la paz y la tranquilidad de la nación. Además, muchos de los que, entre ellos, han logrado triunfar en alguna forma, indudablemente habrían tenido más éxito si hubiesen disfrutado de una educación más práctica. Por medio del Escultismo, nosotros podemos hacer algo para remediar esos males. Podemos dar unos cuantos pasos en la tarea de proporcionarle aún al más pobre mozalbete un rumbo y una oportunidad en la vida, o por lo menos inspirarle alguna esperanza, y enseñarle algún oficio.

martes, 6 de noviembre de 2012

Scouts de extensión

Actualmente numerosos muchachos baldados, sordomudos o ciegos adquieren salud, felicidad y aspiraciones por medio del Escultismo, de una manera en que jamás pudieron hacerlo antes. La mayoría de ellos no pueden pasar por las pruebas reglamentarias, y se les preparan pruebas especiales. Por lo general, la tarea de orientar y ayudar a estos muchachos desvalidos es una labor muy difícil, que requiere atención y paciencia mucho más intensas que las necesarias en el adistramiento de muchachos normales. Pero el resultado lo justifica. 
Así lo demuestra sobradamente el testimonio de médicos, enfermeras y maestros (quienes, en su mayoría, no son scouts) con respecto al bien que, por medio del Escultismo, se hace a dichos muchachos, y por ende a los asilos que los albergan. Mas, lo verdaderamente admirable acerca de esos muchachos es la jovialidad que exteriorizan, y su anhelo de hacer en el Escultismo tanto como es humanamente posible dentro de las circunstancias. 
Demuestran aversión hacia los privilegios que puedan darles alguna ventaja sobre los demás; y no quieren más pruebas o trato especiales que los que son absolutamente indispensables. El Escultismo los ayuda, dándoles la oportunidad de pertenecer a una fraternidad mundial; proporcionándoles algo que hacer, o hacia lo cual pueden aspirar; presentándoles medios para demostrarse a sí mismos y probar a los demás que pueden hacer cosas que otras personas consideran difíciles.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Equilibrio

Eso tal vez ha de parecerles a ciertas personas como una manera extraña de enseñar disciplina y vigorizar la salud. Pero la experiencia demuestra que produce buenos resultados. Probablemente algunos de mis lectores han observado que a veces se incluye como parte de la gimnasia militar, en la forma de inducir a los soldados a que anden por un tablón puesto de canto a una altura de varios palmos sobre el nivel del suelo. Se ha descubierto que, induciéndolos a enfocar su atención en esa prueba de habilidad, adquieren o intensifican la destreza de dominarse a sí mismos y regir sus nervio|s. 
Además, el experimento se ha extendido hasta el extremo de haberse visto que un soldado ineficaz en las pruebas de puntería recobra el dominio sobre sí mismo y la facultad de concentración practicando varías veces el ejercicio ese de "andar por el tablón." Y es un ejercicio que a los muchachos les interesa; mas, para iniciarse en su práctica, deben utilizar un balancín, que podrán hacer fácilmente atando varios bordones, en forma de haz; pues al principio tal vez necesitarán un contrapeso que los ayude a equilibrarse. Como ya lo he indicado, tales ejercicios fortalecen el carácter; y ésta es una de las razones por las cuales yo deploro la tendencia moderna de anteponer la seguridad a todo lo demás. 
Pues, para que la vida humana sea vigorosa, se necesita cierta dosis de peligro y para prolongar la existencia, es necesario ejercitar nuestro ánimo, de vez en cuando en la práctica de afrontarse a lo peligroso. Los scouts tienen que prepararse para topar dificultades y peligros en la vida. Por esto debe cuidarse de que su adiestramiento no peque de ser demasiado benigno.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Restricciones

Hace algún tiempo, alguien publicó una edición del libro "Escultismo para muchachos" y en ella ordenaba rotundamente que los scouts nunca deben fumar. Esto nos induce a sugerir que se recuerde que por lo general resulta contraproducente ordenar así a los muchachos a que se abstengan de hacer ciertas cosas, pues tal método casi siempre les presenta una tentación fascinante de actuar en sentido contrario. Lo apropiado es aconsejarlos con tacto y positivamente contra los hábitos perjudiciales, o hablarles acerca de éstos calificándolos como necedades o ridiculeces despreciables; y es casi seguro que así se les pueda inducir a evitarlos, especialmente cuando se trata de malas costumbres como el hábito de blasfemar, el vicio de fumar y otros que los jóvenes pueden adquirir con facilidad. Es también conveniente establecer ciertas normas de buen tono, y crear una especie de opinión pública entre los muchachos, en un plano que indique la línea de conducta que deben seguir para aparecer cultos y caballeros ante la sociedad.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Continencia - III

Algunos Jefes de Tropa tal vez consideren esto muy difícil, si nunca lo han hecho; pero hallarán que se trata de una tarea relativamente fácil que, sin embargo, tiene una importancia inapreciable. A los niños les interesa una explicación de la forma en que las plantas y los animales se reproducen. Asimismo se descubrirá que mostrarán mucho interés cuando se les informa que cada uno de ellos también lleva en sí el germen de otro ser humano, y que ese germen se le ha transmitido, de padres a hijos, a través de incontables generaciones. Dios le ha confiado ese germen y su deber es conservarlo hasta que contraiga matrimonio, y pueda pasarlo a su esposa para continuar el proceso de la reproducción, antes de lo cual no debe malgastarlo. Olvidar esto es deshonroso y tendrá que rechazar las tentaciones que lo inciten a descuidar la obligación sagrada de custodiar ese tesoro que Dios le ha confiado. 
Hablando en términos generales, ésa es una forma bastante adecuada para impartir dichos conocimientos a la juventud; pero recordemos que será necesario tomar en cuenta los diferentes rasgos distintivos de los muchachos, y que cada caso en particular exigirá que se trate la cuestión de una manera distinta. Lo principal, desde luego, es que el Jefe de Tropa consiga granjearse primeramente la confianza del muchacho, y que se establezca entre los dos una relación de fraternidad que les facilite conversar franca y libremente. Por último, es preciso agregar una breve advertencia para los divulgadores del Escultismo que sean jóvenes y carezcan de experiencia. 
El hecho de que, por su edad, estén más próximos al muchacho que otras personas mayores no puede considerarse siempre como una ventaja. Esto frecuentemente resulta desventajoso, y es a veces un verdadero peligro. Ciertas manifestaciones publicadas por el autor de estas lineas anteriormente se han interpretado en el sentido de que considera como deber de todo Jefe de Tropa la tarea de instruir a cada uno de sus scouts en los detalles de la higiene sexual. Pero la intención del autor jamás ha sido ésa; pues opina que tal procedimiento a veces podría tender a desquiciar el sistema de la familia. Su verdadera intención ha sido indicar a los Jefes de Tropas que se fijen en este importante aspecto del desarrollo individual, y sugerirles que traten de conseguir que los scouts dirigidos por ellos reciban tal instrucción, de parte de la persona mejor capacitada para darla, en el momento oportuno y en la forma más adecuada. Además, el autor opina que frecuentemente se verá que quien puede hacerlo mejor no es el Jefe de Tropa, sino tal vez el padre de familia, el médico, el director espiritual o alguna otra persona íntimamente relacionada con el muchacho.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Continencia - II

Retinándose a esta importante cuestión, un distinguido erudito (el Dr. Alien Warner) ha dicho lo siguiente: "Con frecuencia se ha expresado el temor de que tal enseñanza engendre ciertos hábitos perjudiciales; pero no existe ninguna prueba para demostrar eso, y en cambio la experiencia demuestra que la falta de información conduce al naufragio físico y moral de numerosas vidas humanas." Estas manifestaciones son irrefutables. 
El autor de estas líneas puede comprobarlo con datos copiosos, adquiridos durante muchos años de observación personal. La inmoralidad secreta que existe ahora tiene aspectos verdaderamente alarmantes. Y un detalle muy digno de mención es el hecho de que, debido a que se considera como una especie de tabú para la conversación entre adultos y personas menores de edad, el asunto se hace provocativo y tentador, lo cual trae como consecuencia que los jóvenes adquieran generalmente una información errónea, transmitida de unos a otros. En una obra titulada "Lo que un muchacho debe ser", ("What a Boy should know") los doctores Schofield y Jackson dicen esto: 
"El desarrollo sexual evoluciona gradualmente; y es un infortunio serio el hecho de que los vicios perjudiciales comienzan y se practican a una edad muy temprana. Recordando el viejo adagio de que andar prevenido es como andar armado, a los niños debe decírseles lo que los aguarda; porque pronto entrarán en el arriesgado período de la pubertad, y no debe permitirse que lleguen a la puericia careciendo de los conocimientos necesarios para enfrentarse a las nuevas dificultades de su desarrollo." En este asunto, el Jefe de Tropa hallará un amplio campo de acción beneficiosa. 
Mas primero debe averiguar si el padre del muchacho se opone a que su hijo adquiera las nociones indicadas. Además, le conviene consultar a otras personas que conozcan bien al muchacho; y debe cerciorarse de que él mismo tenga la experiencia y la instrucción suficientes. Una manera conveniente para emprender su labor es referirse a esta cuestión mientras habla sobre otras, disertando con sencillez y naturalidad, como si desempeñara el papel de un hermano mayor.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Continencia - I

Entre todos los aspectos de la educación de un niño, uno de los más importantes y el más difícil es la higiene sexual, en que se hace preciso tomar en cuenta todos los otros detalles en conjunto, relativos al cuerpo, la mentalidad y el carácter de cada individuo en particular, así como muchos relacionados con su ambiente y las costumbres predominantes en su comarca. El Jefe de Tropa debe abordar el asunto con mucho tacto, según sea la índole de cada caso en particular. Los educadores todavía no han encontrado la manera más eficaz de resolver problema tan delicado. Pero este problema es uno que no se puede echar a un lado en lo que respecta a la niñez en Aún existe una fuerte barrera de prejuicios y gazmoñería, en la actitud de muchos padres de familia y gran parte del pueblo en general, oponiéndose al adelanto de modificaciones gradualmente progresivas en ese sentido. Esto hay que reconocerlo, y tratarlo con todo el tacto indispensable. Para los padres de familia, es un deber ocuparse de que sus hijos reciban la instrucción apropiada; pero muchos lo descuidan, y luego inventan excusas para justificarse, ignorando tal vez que su negligencia es rayana en lo criminal. general
Al muchacho debe hacérsele comprender que el aseo personal es varonil. Para conseguirlo, es bueno
mantenerlo siempre atareado en labores y diversiones edificantes, lo cual se considera como método muy eficaz
para ayudarlo a rechazar pensamientos obscenos y hábitos degradantes.