martes, 13 de noviembre de 2012

De afición a profesión

Las aficiones, artes manuales, inteligencia y salud son pasos preliminares para desarrollar el amor al trabajo y habilidad para soportar las luchas de la vida, lo cual es algo esencial en la consecución del éxito. Y la segunda fase consiste en preparar al joven trabajador para la clase de trabajo que mejor se amolde a sus cualidades. 
Los mejores trabajadores y las personas que mejor disfrutan de la vida son los que consideran a su trabajo como si fuese una especie de deporte o juego; y mientras más entusiastamente juegan, más gozan en sus labores. 
No sin fundamento, el famoso historiador H. G. Wells ha manifestado lo siguiente: "Yo he notado que los llamados hombres preeminentes en realidad son personas que tienen corazón de niño; es decir, que son niños en la seriedad de la forma en que gozan trabajando. Trabajan porque les gusta trabajar y así su trabajo es realmente un juego, un placer para ellos. El niño no es únicamente el padre del hombre, sino que es el hombre y no desaparece nunca." Otro hombre ¡lustre (Ralph Parlette) también tiene razón cuando dice así: "Jugar es experimentar amor en hacer algo; y trabajar es sentirse obligado a hacer algo." En el Escultismo, tratamos de ayudar a los muchachos a que adquieran esa actitud, entusiasmándolos en las cosas que les interesan individualmente, y que luego sean útiles para ellos más tarde. 
Lo hacemos en primer lugar y sobre todo, mediante las diversiones del Escultismo y su jovialidad. Entonces, por etapas progresivas, los muchachos pueden, natural e inconscientemente, orientarse hacia el desarrollo de sí mismos para lo futuro.

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